¡Eso lo hace mi hija!
Debo reconocer que estoy un poco confuso. A mí me habían dicho que el mundo del arte era un lugar en donde uno podía crear para intentar cambiar las cosas, o para llenar su vida o, lo que es más bonito aún, llenar la de otros (cosa que va íntimamente ligada). Pero desde el día en el que entré, vengo observando ciertos comportamientos que entran patosamente en la incoherencia más profunda y se quedan dentro chapoteando, seguramente porque es más difícil aprender a nadar que llorar mientras te ahogas en el agua. Al principio quise creer que tan sólo una parte de los que gustan de esta actividad tan sana que es el arte eran cerrados de mente. Intenté creerme todo aquello de que el arte es el lugar de la gente abierta y, según mi experiencia, es cierto que lo es, pero ese aparente respeto hacia todo lo demás se compensa (muchas veces de manera exagerada) con un odio incomprensible hacia todo aquello que no se quiere entender. Y es que en el mundo del arte el resentimiento hacia los demás y el intentar ser más que ellos está a la orden del día.
Hasta cierto punto, comparar está bien y es, incluso, necesario, porque sin un punto de referencia no podríamos notar si nuestro grupo ha mejorado o seguimos igual que estábamos hace dos años pero es eso mismo, el comparar tu arte con el de otros, lo que da lugar a los malentendidos más patosos de este mundo supuestamente intelectual y de ideas abiertas. Es como decir que los macarrones son mejores que las naranjas, no tienes ningún criterio lógico sobre el que basarte, es una afirmación sin sentido. La música es la cuna de este tipo de pensamientos, pero lo más alarmante de todo es que suelen ser, además, bastante absurdos a la par que arrogantemente utilizados. No es que yo, por ejemplo, diga que este grupo me parece malo, es que digo que es una mierda y, si luego alguien argumenta algo lógico en contra de lo que yo digo, entonces doy cualquier excusa para seguir pensando que lo que yo digo que es basura es basura, no vaya a ser que yo tenga que abrir mi mente un poco más. Y no es que quiera meterme con nadie, sólo quiero intentar mejorar lo que veo.
Pero esto no sólo pasa en la música. Yo, personalmente, no tengo ni idea de casi ningún arte a parte de la música y de escribir, de lo que considero que bueno, aunque no mucho, algo sé, pero en la pintura y la escultura esta falta de argumentos también está a la orden del día, y hablo teniendo en cuenta lo poco que he tenido el sumo placer de tener contacto con ellas. Me asombra la amplia estupidez con la que muchos hemos contemplado un cuadro abstracto y hemos dicho que eso lo hacíamos hasta nosotros, o la impasibilidad con la que muchos dejamos de estudiarnos Nit de Lluna porque sería una putada que esa "parida" saliera en selectividad. Sin embargo, muchos de nosotros salimos del museo y nos ponemos a adular las canciones más sencillas y los escritos más simples.
Eso sí está bien. Lo hace todo el mundo y lo tengo a todas las horas del día, por lo tanto es algo a lo que es muy fácil que la gente se enganche y pueda mantener una conversación conmigo sin la necesidad de esgrimir ese clásico argumento: "Esto lo hace mi hija". Y qué pena me da que sueltes eso a la ligera, amigo, porque aunque tú no lo sepas, igual tienes una hija artista, pero es posible que nunca apagues la tele y pienses en ello lo suficiente como para llegar a entenderlo.

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