domingo, 8 de diciembre de 2013

Nos comunicamos mal

Las redes sociales como manera de comunicarnos y compartir información útil están fracasando. Y no es que no sean útiles, por supuesto que no. Cualquier persona que tenga un grupo, un negocio o, en general, algo que promocionar, coincidirán conmigo en que son una herramienta más que necesaria, pero eso no implica que esté siendo utilizada para aquello para lo que, desde mi punto de vista, debería servir.

Estos días he estado contemplando cómo la gente malgasta sus fuerzas en cosas individuales que no tienen más importancia que el disfrute personal. Los medios de comunicación por los que nos solemos expresar, que se popularizaron como una manera de compartir información y vivencias y, en definitiva, enriquecer nuestras vidas, han pasado a ser, en su mayoría, ventanales y escaparates en los que las personas nos muestran sus vidas de una manera unidireccional. Y esto tiene una explicación: No queremos aportar, queremos triunfar. Los verdaderos referentes de las personas son gente que han triunfado, no que han aportado. La gente no quiere ser inteligente para  mejorar la sociedad, quiere ser inteligente para mejorarse a sí mismo. La gente quiere tener un buen trabajo y una buena casa, tener éxito y sentirse pleno. Nadie entiende el hecho de esforzarse como una manera de aportar cosas a los demás, sino como una manera de ganarse el pan y el bienestar. Y es comprensible, no digo que no, pero no podemos caer en el error de concebir el esfuerzo sólo como una manera de recoger los frutos que nosotros sembramos, aunque, desgraciadamente, tú y yo no tengamos más remedio.

Pero precisamente por eso, porque hay gente como tú y como yo que no tiene más remedio, deberíamos encontrar una manera eficaz de comunicarnos. Y la única manera de conseguir eso será sacrificar parte de nuestro ego personal en favor de información útil. Hay que tener muy claro que, cuando nos agrupamos con gente que tiene una finalidad común, el progreso del otro es el tuyo, y así empezar una manera eficaz de relacionarnos y de intentar mejorar las cosas. Hay que entender que los problemas de la gente sólo los puede solucionar la gente, y que las redes sociales son una herramienta útil para que la gente ejerza su derecho a informarse, a agruparse y a manifestarse y tenga armas para poder crecer intelectualmente y cambiar de verdad su vida y la de aquellos que le rodean. Cambiarla realmente, de manera palpable, de facto, convirtiendo los grandes espacios de comunicación y de intercambio de información en una biblioteca para que la gente que luego vaya a hacer fuerza de verdad para cambiar las cosas en la calle.

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